No debe existir la posibilidad de que un estudiante en cualquiera de las diferentes carreras universitarias, se gradúe sin haber realizado prácticas pre profesionales. Sin embargo, pese a la pertinencia de concebir una malla curricular con inclusión de ejercicios académicos que le permitan al estudiante adquirir las destrezas y las habilidades requeridas en su futura profesión, este enfoque, en muchos casos, es aún visto como secundario frente al peso de la enseñanza de la teoría.
En lo atinente a las escuelas de derecho, el conocimiento textual de las leyes, ha tenido tradicionalmente una supremacía aplastante frente a la práctica. Desde hace décadas se incorporaron a los programas de estudio del derecho materias como Práctica Forense y espacios docentes en los consultorios jurídicos universitarios. En los últimos años se han realizado algunos progresos en este aspecto, pero el enfoque aún no es visto como indispensable por todos. Probablemente los que si sienten la necesidad y la pertinencia de practicar en las aulas, son los estudiantes de derecho que al graduarse se dan cuenta de que “una cosa es la teoría y otra la práctica real del derecho”.
Para aportar en el proceso del desarrollo de esta nueva visión del estudio académico del derecho, hace algo más de una semana se organizó en Cuenca un evento que unió a estudiantes de cinco escuelas de derecho de la Ciudad con el objetivo de realizar prácticas sobre las diferentes técnicas que le son necesarias en su trabajo al futuro abogado. Se dictó un taller sobre los procesos inherentes a la litigación penal oral, para el cual contamos con la presencia de un Juez Federal de Apelaciones de los Estados Unidos de América y de cinco profesores de diferentes países de América Latina.
Los estudiantes que asistieron al evento pudieron poner en práctica todo el proceso penal oral. Ya lo conocían teóricamente, pero en esta ocasión -por primera vez- lo ejecutaron. Fungieron, desde el libreto académico de este curso, como fiscales, defensores, jueces, peritos y testigos. Seguramente para ellos fue una experiencia potente e inolvidable.
No es posible estudiar derecho sin practicarlo en las aulas… esta idea debe ser un objetivo fundamental a fortalecer en el futuro inmediato.
Fuente: Diario El Tiempo de Cuenca